De esa enorme cantidad de energía que emite constantemente el Sol una parte llega a la atmósfera terrestre en forma de radiación solar por dos vías: directamente, es decir, incidiendo sobre los objetivos iluminados por el Sol; e indirectamente, como reflejo de la radiación solar que es absorbida por el polvo y el aire (radiación difusa).
Además, la energía solar tiene una importancia directa y esencial en la generación de diversas energías renovables. Así, la absorción de la energía solar por parte de las plantas ``el proceso fotosintético'' da lugar a la biomasa.
Esta energía puede aprovecharse directamente, o bien ser convertida en otras formas útiles.
Es preciso señalar que existen algunos problemas aparte de las dificultades que una política energética solar avanzada conllevaría por sí misma, hay que tener en cuenta que esta energía está sometida a continuas fluctuaciones y a variaciones más o menos bruscas. Así, por ejemplo, la radiación solar es menor en invierno, precisamente cuando más la solemos necesitar.
Podemos obtener calor mediante los colectores térmicos, y electricidad, a través de los módulos fotovoltaicos. - Células fotovoltaicas: en una célula fotovoltaica, la luz excita electrones entre capas de materiales semiconductores de silicio. Esto produce corrientes eléctricas.
- Electricidad fotovoltaica: las células solares convierten la radiación en electricidad de forma directa.
Los sistemas fototérmicos convierten la radiación solar en calor y lo transfieren a un fluido de trabajo y se dividen en tres categorías:
- Colectores de baja temperatura. Proveen calor útil a temperaturas menores de 65º C mediante absorbedores metálicos o no metálicos.
- Colectores de temperatura media. Son los dispositivos que concentran la radiación solar para entregar calor útil a mayor temperatura, usualmente entre los 100 y 300º C.
- Colectores de alta temperatura. Existen en tres tipos diferentes: los colectores de plato parabólico, la nueva generación de canal parabólico y los sistemas de torre central. Operan a temperaturas mayores a los 500º C y se usan para generar electricidad y transmitirla a la red eléctrica.
La energía solar es considerada como la mejor de las alternativas, puede ser perfectamente complementada con otras energías convencionales.
España, por su privilegiada situación y climatología, se ve favorecida respecto al resto de los países de Europa, ya que sobre cada metro cuadrado de su suelo inciden al año unos 1.500 kilovatios-hora de energía.
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